La danza española y el circo contemporáneo protagonizan la participación del Instituto en el proyecto europeo ABC, una experiencia que muestra la fuerza de un modelo educativo que conecta la formación superior con la práctica profesional y la creación internacional.
El Instituto Universitario de Danza Alicia Alonso ha llevado a Polonia dos propuestas que expresan la diversidad y la personalidad de su proyecto artístico y educativo: Ecos en Movimiento: La Danza Española a través del tiempo y White Feather. La participación del Departamento de Danza Española y de la compañía CirQdanza de la Fundación de la Danza Alicia Alonso en esta estancia internacional pone de manifiesto el valor de una enseñanza que encuentra en los escenarios una parte esencial de su desarrollo.
Las actividades, celebradas en Wrocław y Oleśnica, se enmarcan en ABC: Arts/Borders/Communities – The Alphabet of Love, proyecto cofinanciado por el programa Europa Creativa de la Unión Europea e impulsado por la compañía italiana Astràgali Teatro. El Instituto participa como sede de ITI España, con la gestión y dirección del proyecto en nuestro país, mientras que esta etapa contó con la coordinación artística y logística del Instituto Grotowski.

La presencia de jóvenes creadoras junto a la experiencia del profesorado refleja una de las fortalezas del Instituto: acompañar el desarrollo del alumnado hasta que sus conocimientos se convierten en decisiones artísticas, obras y una voz propia.
Por su parte, CirQdanza estrenó el pasado 11 de septiembre, a las 18:30 horas, White Feather. Dirigida por Jorge Gallego e interpretada por Virgilio Marín, Lucía Oltra, Oliver Fenoy, Eva Gómez y Nayaf Diez, la obra explora la relación entre la levedad y el peso del cuerpo, en un diálogo constante con la gravedad.
Durante aproximadamente 45 minutos, las verticales, los malabares, los portes acrobáticos, los equilibrios y las banquinas construyen un lenguaje físico y poético. La caída, la suspensión y la confianza entre intérpretes adquieren valor expresivo en una propuesta que evoca el movimiento de una pluma entre el impulso de elevarse y la fuerza que la devuelve a la tierra. El circo contemporáneo se encuentra así con la danza y el teatro físico, ampliando las posibilidades de la creación escénica.
Ambas producciones permiten comprender uno de los rasgos que distinguen la enseñanza del Instituto: la integración de la formación académica con la práctica profesional en las compañías de la Fundación de la Danza Alicia Alonso. El trabajo técnico y el estudio se prolongan en los ensayos, en la construcción de un repertorio y en la responsabilidad de presentar una obra ante el público. Las compañías constituyen espacios de aprendizaje donde la investigación artística se convierte en experiencia escénica. Modelo formativo del Instituto.
La presencia de jóvenes creadoras junto a la experiencia del profesorado refleja una de las fortalezas del Instituto: acompañar el desarrollo del alumnado hasta que sus conocimientos se convierten en decisiones artísticas, obras y una voz propia.
Por su parte, CirQdanza estrenó el pasado 11 de septiembre, a las 18:30 horas, White Feather. Dirigida por Jorge Gallego e interpretada por Virgilio Marín, Lucía Oltra, Oliver Fenoy, Eva Gómez y Nayaf Diez, la obra explora la relación entre la levedad y el peso del cuerpo, en un diálogo constante con la gravedad.
Durante aproximadamente 45 minutos, las verticales, los malabares, los portes acrobáticos, los equilibrios y las banquinas construyen un lenguaje físico y poético. La caída, la suspensión y la confianza entre intérpretes adquieren valor expresivo en una propuesta que evoca el movimiento de una pluma entre el impulso de elevarse y la fuerza que la devuelve a la tierra. El circo contemporáneo se encuentra así con la danza y el teatro físico, ampliando las posibilidades de la creación escénica.
Ambas producciones permiten comprender uno de los rasgos que distinguen la enseñanza del Instituto: la integración de la formación académica con la práctica profesional en las compañías de la Fundación de la Danza Alicia Alonso. El trabajo técnico y el estudio se prolongan en los ensayos, en la construcción de un repertorio y en la responsabilidad de presentar una obra ante el público. Las compañías constituyen espacios de aprendizaje donde la investigación artística se convierte en experiencia escénica. Modelo formativo del Instituto.
Esta colaboración sitúa el trabajo de los jóvenes intérpretes en un contexto europeo de intercambio y creación. Compartir procesos con otras instituciones, presentar obras ante nuevos públicos y conocer distintas maneras de entender la escena amplía su experiencia y refuerza la proyección internacional del Instituto.
En el Miejski Ośrodek Kultury i Sztuki de Oleśnica, el Departamento de Danza Española presentó Ecos en Movimiento: La Danza Española a través del tiempo. El espectáculo propone un recorrido por un patrimonio vivo, capaz de dialogar con la sensibilidad contemporánea sin perder la riqueza de sus raíces.
Bajo la dirección artística de José Manuel Buzón, el montaje reunió sus creaciones con las propuestas coreográficas de Beatriz Medina y María Santos, dando espacio a nuevas voces dentro de la creación española. La colaboración de la diseñadora Fely Campo, cuyo vestuario estuvo presente en algunas de las piezas, aportó una dimensión visual que acompañó el carácter y la expresividad de la interpretación.


En ese proceso, el alumnado aprende también a escuchar, a sostener el trabajo colectivo y a responder a las exigencias de una producción. La calidad de la enseñanza se expresa en esa relación cotidiana entre conocimiento y oficio, con el acompañamiento de docentes y creadores que ayudan a transformar las capacidades individuales en una práctica artística rigurosa.
Esta manera de entender la formación prolonga más de tres décadas de dedicación a la enseñanza y a la creación, desde los orígenes de la Cátedra Alicia Alonso. Su horizonte sigue ligado al legado de la prima ballerina assoluta: compartir el conocimiento, cultivar el talento y hacer de la danza un lugar de encuentro entre culturas.
El proyecto representa, en ese sentido, un generoso regalo cultural de Alicia Alonso, desde Cuba a España. Una herencia que cobra vida en el trabajo de sus maestros y en las oportunidades que abre a nuevas generaciones. La tradición de la escuela cubana de ballet y la vocación universal de su fundadora encuentran continuidad en una institución abierta a la danza española, la creación contemporánea, el teatro y las artes circenses.
La vinculación de Tamara Rojo con el Instituto constituye un ejemplo destacado de ese encuentro entre trayectoria artística y formación académica. La bailarina y coreógrafa ha recordado públicamente sus estudios en el centro y desarrolló su investigación doctoral en el marco de la Universidad Rey Juan Carlos y el Instituto Alicia Alonso. Su recorrido muestra el valor de mantener unidos el ejercicio profesional, el estudio y la reflexión sobre la danza.
Otras trayectorias permiten apreciar la continuidad de esta labor. África Paniagua amplió su formación en la Cátedra Alicia Alonso y pasó a integrar el Joven Ballet de Cámara. Sergi Martínez, egresado de Danza Clásica, ha desarrollado una trayectoria vinculada a la Ópera de Wrocław y al Joburg Ballet. Son ejemplos de cómo la formación recibida puede proyectarse hacia distintos espacios profesionales y contribuir a la presencia del talento formado en España en la escena internacional.
La estancia en Polonia da continuidad a esa historia. En el encuentro entre la danza española y el circo contemporáneo, entre la experiencia de los maestros y la iniciativa de los jóvenes artistas, el legado de Alicia Alonso sigue produciendo nuevas formas de expresión.
Para quienes desean hacer de las artes escénicas su profesión, experiencias como esta muestran lo que significa formarse en el Instituto: estudiar con rigor, participar en procesos reales de creación y empezar a construir una trayectoria abierta al mundo.