Contundente éxito de «Abrazos de Circo» en el Teatro Egaleo de Leganés.

“Abrazos de Circo” convirtió el Teatro Egaleo en un espacio de arte, solidaridad y cooperación internacional.

La gala organizada por la Asociación Cultural Pentagrama, con la participación de la compañía CirQdanza y el Ballet Fundación Alicia Alonso del Instituto Universitario de la Danza Alicia Alonso, reforzó el compromiso de Leganés con el circo social y con la formación artística de calidad.

© Foto Merche Burgos

Leganés. El Teatro Egaleo de Leganés acogió el pasado viernes 19 de junio la gala solidaria “Abrazos de Circo”, una propuesta escénica que reunió circo, danza, acrobacia y compromiso social en beneficio de Mighty Jambo Circus, proyecto educativo y artístico que trabaja en Nairobi, Kenia, con niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad.

La iniciativa, organizada por la Asociación Cultural Pentagrama de Leganés, en colaboración con el Ayuntamiento de Leganés, la Fundación de la Danza Alicia Alonso y otras entidades sociales y culturales del municipio, consolidó una línea de trabajo que entiende la cultura no solo como espectáculo, sino como herramienta de transformación humana, educativa y comunitaria.

Bajo la dirección artística de Jorge Gallego, la compañía CirQdanza, vinculada a la Fundación de la Danza Alicia Alonso, presentó una creación construida en torno a una imagen profundamente humana: el abrazo. La obra exploró, desde el lenguaje del cuerpo, las tres fases emocionales de ese gesto —el antes, el durante y el después— mediante telas aéreas, trapecio, portes acrobáticos, verticales, danza contemporánea y composición escénica.

El resultado fue una gala de notable impacto artístico y emocional, en la que el público pudo asistir a una lectura contemporánea del circo como espacio de encuentro entre cuerpos, culturas y biografías. No se trató únicamente de una sucesión de números acrobáticos, sino de una dramaturgia física donde la técnica estuvo al servicio de una idea mayor: la posibilidad de que el arte abrace allí donde muchas veces no llegan otras formas de reparación social.

Estudiantes y profesionales egresados de la mención de Danzas Acrobáticas y Circenses del Instituto Universitario de la Danza Alicia Alonso, integrantes de la compañía CirQdanza —unidad de prácticas escénicas de la Fundación de la Danza Alicia Alonso—, durante la ejecución de sus números en la gala “Abrazos de Circo”.

© Foto: Merche Burgos

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La recaudación de la función estuvo destinada a Mighty Jambo Circus, una academia de circo social ubicada en Nairobi que ha hecho de las artes circenses una herramienta de educación, integración y desarrollo profesional. Su trabajo se dirige especialmente a niños y jóvenes procedentes de entornos desfavorecidos, para quienes el acceso a una formación artística estructurada puede abrir un horizonte distinto: disciplina, confianza, trabajo en equipo, capacitación técnica y, en muchos casos, una primera posibilidad real de imaginar un futuro vinculado a las artes escénicas.

En este tipo de proyectos, el circo deja de ser únicamente una forma de espectáculo para convertirse en un espacio de aprendizaje humano. La acrobacia, el equilibrio, la danza, la expresión corporal o el entrenamiento físico no se trabajan solo como destrezas técnicas, sino también como lenguajes de superación, responsabilidad y cooperación. Cada ejercicio exige constancia; cada número escénico requiere escucha, apoyo mutuo y confianza en el otro. Por eso, la formación que impulsa Mighty Jambo Circus tiene un valor que va más allá de la escena: fortalece la autoestima, genera comunidad y permite que jóvenes en situación de vulnerabilidad se reconozcan como sujetos capaces, creativos y con posibilidades de futuro.

Desde esa perspectiva, “Abrazos de Circo” volvió a demostrar que la cooperación cultural puede tener una dimensión concreta, visible y verificable. La solidaridad no apareció como un elemento decorativo añadido al espectáculo, sino como parte de su sentido más profundo. La gala fue concebida como un acto de corresponsabilidad entre artistas, instituciones, público y proyectos sociales que, aunque nacen en contextos geográficos muy distintos, comparten una misma convicción: que las artes escénicas pueden educar, acompañar y transformar vidas.

El valor de la gala residió precisamente en esa unión entre calidad artística y compromiso social. El público no acudió únicamente a contemplar una propuesta de circo, danza y acrobacia, sino a participar en una acción colectiva con impacto real. Cada entrada, cada gesto de apoyo y cada presencia en el teatro contribuyeron a sostener un proyecto que trabaja con jóvenes para quienes el arte puede convertirse en una vía de inclusión, profesionalización y dignidad.

Así, “Abrazos de Circo” estableció un puente simbólico y efectivo entre Leganés y Nairobi. Un puente construido desde el cuerpo, la escena y la solidaridad; pero también desde una idea exigente de la cultura, entendida como derecho, como herramienta educativa y como espacio de encuentro entre comunidades. La gala recordó, con una fuerza sencilla pero profundamente significativa, que el arte no solo emociona cuando se representa: también transforma cuando se comparte.

La participación del Instituto Universitario de la Danza Alicia Alonso, vinculado históricamente a la Universidad Rey Juan Carlos, otorgó además a la gala una dimensión académica especialmente significativa. Su presencia no puede entenderse solo desde la producción artística, sino desde una trayectoria prolongada de defensa de las enseñanzas escénicas superiores, de la investigación aplicada a la danza y de la formación técnica de intérpretes capaces de responder a las transformaciones del sector cultural contemporáneo.

Ese compromiso se aprecia de manera particular en el desarrollo del Grado en Artes Visuales y Danza, titulación de 240 créditos ECTS que incorpora menciones en Danza Clásica, Danza Contemporánea, Danza Española, Danza Teatro y Danza Acrobática y Circense, según recoge la memoria académica del título aprobada por la Fundación para el conocimiento Madrid+D en 2017. La inclusión de esta última mención respondió a la necesidad de atender nuevas demandas profesionales del sector, vinculadas a la renovación de las artes circenses y a su creciente convergencia con la danza, el teatro físico y las industrias culturales contemporáneas.

La propia memoria del título justificaba esta evolución desde una lectura amplia de las artes escénicas, alejada de una concepción puramente formal o tradicional de la danza. En ella se subrayaba la necesidad de incorporar enfoques interdisciplinarios, nuevas tecnologías, práctica escénica continuada y especialización técnica, especialmente en ámbitos donde el cuerpo constituye el principal instrumento de creación, expresión y comunicación artística.

La apuesta por las Danzas Acrobáticas y Circenses se insertaba, además, en un marco institucional más amplio. La memoria vinculaba esta mención con las demandas recogidas en el Plan General del Circo y con la necesidad de crear estudios superiores capaces de responder a un sector históricamente necesitado de reconocimiento académico, profesional y cultural. La Unión Europea ya había situado el circo dentro del patrimonio cultural europeo al reclamar medidas para su reconocimiento como parte de la cultura de Europa, una orientación recogida también en documentos de política cultural sobre el sector circense.

Dueto de Aro aéreo, durante la Gala en el Teatro Egaleo de Leganés.

© Foto Merche Burgos

La apuesta del Instituto Universitario de la Danza Alicia Alonso por las Danzas Acrobáticas y Circenses no nació como una decisión aislada, sino como respuesta a una necesidad cultural, educativa y profesional largamente señalada por el propio sector del circo. La memoria académica del Grado en Artes Visuales y Danza justificaba la creación de esta mención en la necesidad de articular estudios superiores vinculados al circo, tal y como había planteado el Ministerio de Cultura, a través del INAEM, en el marco del Plan General del Circo y de las recomendaciones institucionales dirigidas al fomento, preservación y difusión de este sector artístico.

Esta orientación se inscribía, además, en un contexto europeo. La propia memoria recordaba que el proceso de modernización del circo no debía entenderse únicamente desde una perspectiva nacional, sino también dentro del ámbito de la Unión Europea. En ese sentido, citaba la resolución del Parlamento Europeo de 13 de octubre de 2005, en la que se solicitaba a la Comisión y a los Estados miembros la adopción de medidas concretas para reconocer el circo como elemento integrante de la cultura europea.

Desde esta perspectiva, la mención de Danza Acrobática y Circense desarrollada por el Instituto Universitario de la Danza Alicia Alonso dentro del Grado en Artes Visuales y Danza constituyó una iniciativa pionera en España. El propio Instituto presenta esta mención como única en España, orientada a proporcionar al alumnado un perfil profesional acorde con las exigencias actuales del artista circense: multidisciplinar, técnicamente preparado y capaz de afrontar los nuevos lenguajes del espectáculo contemporáneo.

Esa singularidad adquiere hoy una relevancia todavía mayor a la luz de la Ley 1/2024, de 7 de junio, por la que se regulan las enseñanzas artísticas superiores y se establece la organización y equivalencias de las enseñanzas artísticas profesionales, que incorpora expresamente las Enseñanzas Artísticas Superiores de Artes Circenses dentro de la organización de las enseñanzas artísticas superiores. La ley reconoce que estas enseñanzas forman parte de la educación superior y prevé su desarrollo dentro de un sistema específico, adaptado a la naturaleza singular de la formación artística.

De este modo, el trabajo realizado por el Instituto Alicia Alonso se adelantó a una demanda que el propio marco normativo español ha terminado reconociendo: la necesidad de que el circo disponga de espacios de formación superior capaces de atender su complejidad técnica, escénica y creativa. No se trata solo de enseñar acrobacia o destreza física, sino de formar artistas escénicos completos, con dominio corporal, sentido dramatúrgico, preparación técnica, conciencia estética y capacidad para integrarse en las nuevas industrias culturales y creativas.

La gala celebrada en el Egaleo se inscribió, por tanto, en una línea coherente con los principios internacionales que reconocen el acceso a la cultura, la educación artística y la participación en la vida cultural como dimensiones esenciales del desarrollo humano. La Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural de la UNESCO vincula la diversidad cultural con la dignidad humana y considera los derechos culturales parte integrante de los derechos humanos, en conexión con el artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Desde esa perspectiva, el trabajo del Instituto Alicia Alonso no se limitó a la formación de intérpretes técnicamente cualificados. Su modelo defendió una idea más exigente de la educación artística: formar profesionales de alto nivel, sí, pero también personas capaces de comprender la función social del arte, la responsabilidad del creador y la importancia de la cooperación cultural en contextos internacionales.

Invitados especiales: Mighty Jambo Circus

La gala “Abrazos de Circo” contó como invitados especiales con Mighty Jambo Circus, un proyecto artístico, educativo y social desarrollado en Nairobi, Kenia, que ha convertido las artes circenses en una poderosa herramienta de inclusión, formación y desarrollo humano.

Mighty Jambo Circus trabaja especialmente con niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad, muchos de ellos procedentes de entornos con importantes dificultades económicas y sociales. A través del entrenamiento circense, la acrobacia, la danza, la expresión corporal y el trabajo colectivo, el proyecto ofrece a estos jóvenes un espacio seguro donde aprender, crecer y descubrir sus propias capacidades.

Su labor no se limita a la enseñanza técnica del circo. El objetivo es mucho más profundo: formar personas con disciplina, confianza, responsabilidad, sensibilidad artística y capacidad para construir un futuro profesional dentro de las artes escénicas. En este sentido, el circo se convierte en un camino de transformación personal y comunitaria, capaz de abrir oportunidades donde antes solo había límites.

Mighty Jambo Circus representa una manera de entender el arte desde el compromiso. Cada ejercicio, cada ensayo y cada actuación forman parte de un proceso educativo que fortalece la autoestima, la cooperación, la creatividad y el respeto mutuo. Su trabajo demuestra que la formación artística de calidad puede ser también una forma de justicia social, especialmente cuando llega a quienes más difícil tienen el acceso a la cultura y a la educación especializada.

 

En la foto los invitados especiales de la gala “Abrazos de Circo” los integrantes de Mighty Jambo Circus, el proyecto social y artístico de Nairobi, Kenia, al que va destinada la recaudación.

© Foto: Merche Burgos 

Esa orientación resulta especialmente relevante en un momento en que la legislación española ha reconocido de forma específica la singularidad de las enseñanzas artísticas superiores. La Ley 1/2024, de 7 de junio, por la que se regulan las enseñanzas artísticas superiores y se establece la organización y equivalencias de las enseñanzas artísticas profesionales, define estas enseñanzas como estudios de educación superior orientados específicamente a la formación artística y reconoce expresamente, dentro de su organización, las Enseñanzas Artísticas Superiores de Artes Circenses.

La misma ley configura estas enseñanzas como un sistema específico de formación artística de calidad, integrado en el Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior, y orientado a responder a demandas sociales, culturales y económicas nacionales e internacionales. Ese reconocimiento normativo confirma algo que instituciones como el Instituto Alicia Alonso venían defendiendo desde hace años: que la formación artística superior requiere modelos propios, metodologías especializadas, espacios adecuados, profesorado con experiencia profesional acreditada y una relación constante con la práctica escénica real.

La misma ley configura estas enseñanzas como un sistema específico de formación artística de calidad, integrado en el Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior, y orientado a responder a demandas sociales, culturales y económicas nacionales e internacionales. Ese reconocimiento normativo confirma algo que instituciones como el Instituto Alicia Alonso venían defendiendo desde hace años: que la formación artística superior requiere modelos propios, metodologías especializadas, espacios adecuados, profesorado con experiencia profesional acreditada y una relación constante con la práctica escénica real.

La singularidad de este tipo de estudios fue también objeto de valoración en el proceso de renovación de la acreditación del Grado en Artes Visuales y Danza. El informe final emitido por la Fundación para el Conocimiento Madri+d, fechado el 17 de enero de 2023, concluyó la renovación de la acreditación en términos favorables. Dicho informe reconoció que el grado se organizaba de forma conjunta por la Universidad Rey Juan Carlos y el Instituto Universitario de la Danza Alicia Alonso, y que desde la modificación de la memoria en 2017 contemplaba cinco menciones, incluida la de danzas acrobáticas y circenses.

© Fotos Merche Burgos

El informe destacó asimismo que el profesorado resultaba suficiente y poseía las competencias necesarias para que el alumnado alcanzara las habilidades comprometidas en la memoria del título, subrayando el alto nivel de especialización y experiencia artística del equipo docente. También valoró los resultados de aprendizaje, el componente práctico de la formación y la posibilidad de que los estudiantes participaran en proyectos escénicos reales, desde su concepción hasta el estreno ante el público.

Precisamente por esa complejidad, el caso del Grado en Artes Visuales y Danza evidencia que estas enseñanzas difícilmente pueden desarrollarse con plenitud mediante modelos universitarios convencionales pensados para disciplinas de estructura más homogénea. La danza, el circo, el teatro físico y las artes del movimiento exigen una arquitectura académica diferente: aulas específicas, práctica diaria, acompañamiento técnico, seguridad corporal, entrenamiento continuado, contacto con la escena y colaboración con instituciones análogas del sector. El propio informe de acreditación asumía la dificultad de encontrar empresas o instituciones con un perfil tan especializado para determinadas prácticas del grado.

En ese contexto, “Abrazos de Circo” fue algo más que una gala benéfica. Fue la expresión pública de un modelo formativo y cultural que vincula excelencia técnica, responsabilidad social y cooperación internacional. El escenario del Egaleo se convirtió en un punto de encuentro entre Leganés y Nairobi, entre la formación superior y el circo social, entre la práctica artística profesional y los valores de solidaridad, dignidad, inclusión y desarrollo humano.

Esta función es un abrazo de circo a Gus, allá donde esté.

La función estuvo dedicada a Gus (Gustavo Sartori), en un gesto de memoria y afecto que reforzó el tono íntimo de una noche concebida como celebración, homenaje y compromiso. Al finalizar, quedó la sensación de que el circo había cumplido una de sus funciones más antiguas y necesarias: reunir a la comunidad alrededor de lo extraordinario para recordarle algo profundamente sencillo. Que el arte puede emocionar, formar, cuidar y transformar. Que un abrazo, cuando se convierte en acción colectiva, también puede abrir futuro.

Sobre el autor

Instituto Universitario de la Danza Alicia Alonso

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